SI ES CHILENO... ES BUENO.
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Por Jocelyne Leiva Frost
Cerca de la medianoche comenzó el viernes en el pub “La Tertulia”, la tocata que reunió al autodenominado “songwriter” santiaguino, Javier Barría, junto a la banda regional “Fanna” y al grupo capitalino “ Fother Muckers”.
En este local, existe una pequeña sala con un escenario y algunas mesas y sillas dispuestas alrededor, que la dan un ambiente bastante íntimo al lugar, con una capacidad para alrededor de ochenta personas. En resumen, se siente como un buen “antro” para escuchar música.
El primero en salir al escenario fue Javier Barría, quién junto a su guitarra electro acústica y a distintos instrumentos de percusión, como cascabeles y un métalofono, logra crear una atmósfera bastante cálida en su presentación.
Incluso en algunos momentos parecía un “hombre orquesta”, con la diferencia que no toca todos los instrumentos al mismo tiempo, sino que va grabando en vivo las secuencias melódicas, que luego usa de base, para encima de ésta tocar su guitarra y cantar.
Sin duda, que la voz de Javier es bastante dulce y cálida, en algunos momentos hace recordar a Pedro Aznar y el público presente también fue cautivado con esta actuación.
Luego, salió a escena el banda regional “Fanna”, nombre en honor a una amiga del grupo, quienes las oficiaron de anfitriones del evento y que está compuesto por Christian Silva, Pietro Sferrazza, Carlos Martínez, Rodrigo Veliz y Rodrigo Pruneda.
Una banda que suena bastante bien, con claras influencias de Radiohead, aunque en otros momentos evocaron al grupo nacional Congreso y luego a Kusturica.
La característica principal de su sonoridad, se debe principalmente a la inclusión de un saxo, que con sólo algunas notas y junto a dos guitarras, un bajo y la batería, hace que las melodías se escuchen de una forma original.
Quizás la única observación es que el carisma y ángel de Christian Silva vocalista del grupo, hace innecesaria una segunda guitarra en sus manos.
A veces menos, es más
La anécdota fue que en el penúltimo tema, el mismo Christian Silva rompió la cuerda de su guitarra, por lo que tuvo que apelar a la solidaridad del “músico chileno” y pedir un instrumento prestado a la banda que se presentaba posteriormente. Esto afectó la presentación de la última canción, en al que se acopló el sonido varias veces.
Por último, se presento la banda capitalina “Fother Muckers”, bastantes conocidos en el medio santiaguino, incluso con su single “Fuerza y Fortuna”, sonando en las radios nacionales.
Este grupo en el escenario es un despliegue de pasión, que sin duda contagia a todo el público. Es imposible al escucharlos no seguir el ritmo con los pies.
Pero esta pasión está acompañada del excelente sonido que le sacan a sus instrumentos, aún con las falencias técnicas del lugar. Sus melodías son muy originales, aunque es innegable reconocer un estilo “old fashion”.
Además, poseen un gran sentido del espectáculo, en resumidas cuentas saben hacer su show. Y esto se debe principalmente a dos de sus integrantes.
El primero es el guitarrista Héctor Muñoz, quién en un primer momento llama la atención por su baja estatura, característica que pasa a segundo plano, con el virtuosismo y alegría desbordante que imprime al ejecutar su instrumento.
Alguna vez escuché, que la grandeza no se mide de los pies a la cabeza, sino de la medida entre la cabeza y el cielo y Héctor cumple completamente con esta idea.
Y el vocalista de “Fother Muckers”, Cristóbal Briceño también se roba la película. Llegó al escenario cantando desde el público, con un poncho al mejor estilo de los Quilapayún y una botas vaqueras gastadas, que le dan un estilo único. Todo un “rock star”.
Su voz es muy original y reconocible, cuando canta llena todo el escenario con su presencia y realiza unos bailes, parecidos a los del gran Sandro. Sin duda, es nuestro “Jim Morrison” chileno.
En fin, una noche en la que se mostraron tres espectáculos bastante diferentes en sus estilos, pero que nos hace mirar con esperanza esta nueva camada de músicos chilenos.








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